En el año 1695 se bendijo solemnemente la iglesia, lo único que resta del antiguo conjunto monástico de la Orden de los Mercedarios. Es de una sola nave con capillas entre los contrafuertes y por su rica decoración barroca, profusión de talla en estuco, elementos ornamentales de hojas, rosetas, castillos, querubes y tenantes, asé como por la abundancia y belleza de su esgrafiado, constituye el mejor ejemplo del barroco exuberante en Segorbe. El exterior presenta un interesante juego de volúmenes y una buena fachada-capilla flanqueada por el campanario, accediendo al templo mediante pronunciada escalinata. No se tienen noticias del autor, pero por razones estilísticas podría adscribirse a Pérez Castiel y sus colaboradores.